Cuando se pierde el empleo

Por: Lorena Castro Jaén

La dinámica económica y los continuos cambios que impactan el mercado de trabajo vienen acompañados por transformaciones que demandan flexibilidad y capacidad de respuesta. El empleo, entendido como contrato social a largo plazo, ya no puede ser ofrecido ni garantizado como hasta un pasado reciente. Muchas razones impulsan esos escenarios cambiantes, que para unos pueden significar desestabilización y para otros una oportunidad.

En tal sentido e independientemente de las circunstancias y razones que en determinado momento de nuestras vidas nos coloquen fuera del empleo que nos garantizaba “seguridad”, tenemos dos maneras de entenderlo. Ello requerirá de un esfuerzo mental para que, pasada la turbulencia que en un primer momento se traduce en incertidumbre, pueda ser repensado como el punto de partida de una nueva realidad.

Cuando el empleo lo es todo

Todo cambio y sobre todo cuando es repentino, mueve los cimientos de nuestra vida, que sentimos amenazada por la incertidumbre que ello supone. Sin embargo, cuando miramos hacia el pasado, son precisamente los momentos de cambio los que nos han llevado a crecer y a consolidar las fortalezas que hoy podemos mostrar. El empleo, aun en el presente sigue significando para las mayorías la condición que permite obtener ingresos necesarios (y seguros) para garantizarnos la sobrevivencia. Por otra parte, hacer vida laboral en una organización también tiene implicaciones de crecimiento personal y profesional.

Lo anterior es una representación que alude al mejor de los escenarios, ya que no siempre el empleo significa bienestar, progreso económico ni oportunidad de crecimiento y desarrollo. Aun así, su pérdida tiene implicaciones en nuestro estado de “seguridad”. Una realidad que se ilustra en la cultura popular que afirma: “más vale pájaro en mano que cien volando”. Pero, ¿qué se esconde en realidad detrás de esa valoración y atributo de seguridad que damos al empleo? En primer lugar, dar por sentado la estabilidad y proyectarla en el mediano y largo plazo no nos permite estimar un plan B, por lo que, en ocasión de cambios sobre todo inesperados, se origina un estado de “paralización”, mientras se procesa el evento haciendo más difícil y lenta la respuesta para adecuarse a la nueva realidad.

Lo anterior supone por tanto la necesidad de que, independientemente de cuan conveniente y favorable sintamos el empleo actual, es necesario prepararnos para tiempos de incertidumbre desarrollando otras competencias y, de ser posible, estimar recursos financieros para sobrellevar el tránsito entre la situación imprevista y un nuevo escenario de productividad.

Cuando su pérdida se traduce en oportunidad

Las personas visionarias suelen tener claro que todo es dinámico y que el cambio es una constante en la vida y el empleo entra en esa valoración. Esa claridad les impulsa a idear alternativas que den respuesta a ese proyecto de vida que desean llevar a cabo y apuntan con acciones concretas los recursos expresados en nuevos conocimientos y habilidades que serán necesarios para alcanzar esa meta que estiman. En caso de que este proyecto esté orientado al emprendimiento, los recursos económicos también serán de gran importancia.

Lo anterior, por tanto, significa entender el empleo como transitorio, sin que ello suponga dar el mínimo necesario o dicho en otras palabras “vivir el mientras tanto”. Significa dar lo mejor de sí, capitalizar todo aprendizaje y establecer relaciones interpersonales productivas y gratificantes. Muchas veces, esas experiencias derivadas de un trabajo hecho con compromiso y ética personal, abren las puertas, convirtiéndose en nuestra mejor referencia para los nuevos proyectos que pretendemos alcanzar.

De lo anterior, queda de nosotros repensar y replantearnos el empleo como fin o como vía. Todo dependerá de la visión de nosotros mismos, de la comprensión de la dinámica propia de estos tiempos y finalmente de la visualización de lo que entendemos como proyecto de vida.

¡Hasta un próximo encuentro!

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Lorena Castro Jaén es facilitadora y consultora en el área de recursos humanos y gerencia.

Twitter e Instagram: @gerenciaenpositivo

email: lorenacastrojaen@hotmail.com

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