Cosas del abandono y el descuido

Por: Hernán Hernández

Recientemente tuve la oportunidad de hacer un viaje de aproximadamente tres meses y mi casa quedo cerrada. Antes de irme consciente del tiempo que estaría fuera de mi casa, limpié profundamente, lavé fundas y sábanas; en fin, deje todo limpio, en su lugar, en orden y perfecto funcionamiento, como quien hace brillar su casa para una exhibición de venta, le di todo el cuidado que podía darle, como queriendo que se conservara así hasta mi regreso. Si, también cerré las llaves de paso de agua y las ventanas.

Me fui y regresé tres meses después como estaba previsto, feliz de volver a mi casa, mi hogar, mi tierra, mi país, mis afectos…, abrí la puerta y encendí la luz porque llegue muy tarde en la noche y cada paso que me adentraba a mi hogar podía observar daños que me sorprendían.

No pude dormir esa noche en mi cama y me fui a casa de mis padres, el polvo a pesar de las ventanas cerradas había cubierto el cubrecamas y almohadas recién lavadas que había colocado horas antes de irme… Ok, la excusa perfecta para recibir los cuidados de mis padres por una noche. Insisto: ¡el cuidado!

Al día siguiente luego de comer las arepas y el café de mamá, me fui a mi casa para barrer, cambiar y lavar sábanas que nunca fueron usadas en tres meses, aspirar las cortinas y así darle atención a mi casa.

Eso me subió la temperatura, sentí calor y por supuesto pensé en darme una ducha en mi baño. Antes obviamente abrí la llave de paso y deje correr el agua que obviamente no era  muy clara y pasados pocos minutos entre yo, ya disfrutando del agua limpia el ruido de una explosión me advirtió del daño en la ducha…, igual terminé la ducha al tiempo que el agua salía en todas las direcciones por lo que tuve que volver a sudar secando el área fuera de la ducha. Una vez más reencuadré y me dije: la excusa perfecta para limpiar todo el baño. Si, si llame al plomero quien me dijo: “la ducha no tiene reparación, se dañó por falta de uso, porque las gomas se secan, el cloro se convierte en sarro tapando los hoyos de salida del agua y explota, la dañó el abandono”.

Algo parecido le sucedió al resto de las llaves de agua del apartamento pero el experto evitó que explotaran.

Al día siguiente abrí las cortinas, quería ver a través de las ventanas que también debían ser limpiadas de nuevo, pero una de las cortinas fue dañada por el sol y uno de los rieles se despegó del techo. Si, yo en tu lugar tampoco creería lo que estas leyendo si no lo vivo como ciertamente lo viví -créeme-.

La explicación fue la misma: los daños del abandono, de la falta de uso y de cuidado, cosas parecidas pasaron con mi carro y mejor no les cuento más.

A las personas como a las cosas

Este daño en mis cosas y objetos que fueron reparadas o sustituidas ocurrieron por falta de uso, atención y cuidado. Quiero dejar claro que no fue mal uso o uso malintencionado. Fue simple abandono.

Así dañamos a quienes alguna vez cuidamos y luego damos por sentado que ya no es necesaria más atención, mas cuidado y aun conviviendo bajo el mismo techo hemos así abandonado a la pareja, a los hijos, hermanos, amigos, al trabajo.

Y hay quienes dicen: ya para qué si ya basta como solo estar, dios que pena siento cuando escucho eso en sesiones de coaching o terapia cognitiva – conductual. Pasan los años y como estamos vivos y a veces podemos (afortunadamente) tomar conciencia del abandono de otros o, del peor de todos: el auto abandono, reaccionamos y buscamos corregir eso. A veces la corrección es buscar a otra persona que nos cuide y atienda hasta que caiga desafortunadamente consciente o no en el abandono (ojala que no).

Y lo peor viene cuando en “abandonante” responsabiliza al “abandonado” del abandono. Al final en una relación las responsabilidades son individuales y al mismo tiempo algunas son compartidas.

El especialista en comportamiento al humano y el albañil a la fontanería

No creas que estás loco si buscas ayuda terapéutica, por el contrario es de locos saber que la necesitas y no la buscas.

Como siempre digo la imperfección nos define como humanos y corregir para el bien propio nos hace sabios.

Signos de abandono

En términos generales es dejar de hacer aquello que sabemos cuida y mantiene en buen estado de funcionamiento una cosa o…, una relación, como:

  • Dejar de llamar
  • Dejar de cuidarte para sentirte bien contigo (auto-abandono) y atraer a tu pareja (abandono a la pareja) de ser el caso.
  • Dejar de escribir mensajes que sabes alegran la vida de otra persona
  • Dejar los abrazos, los besos, el tiempo para una conversación atenta
  • Dejar de hacer el amor
  • Dejar de halagar
  • Dejar de sorprender
  • Dejar de celebrar la vida
  • Dejar de comprender para solo reclamar y cuestionar
  • En fin dejar de amar. Dejar de ser esa persona que enamoró y conquisto. Dejar de mantener.

A veces se cuidan mas las cosas que las personas y así las personas abandonas por si mismas y por otras, se envejecen y enferman (dañan), hasta morir de abandono

Así que no permanezcas en una relación en la que el otro cuando ve tu debilidad te abandona y lanza sus misiles como canta Shakira. Y por supuesto no te des una segunda oportunidad para abandonar o ser abandonado. Pero ten en cuenta que al final tu auto abandono es el peor de todos porque la ducha de mi casa no podía cuidarse a sí misma, pero tú sí.

Así que si lo decides una experiencia de abandono puede convertirte si así lo decides es mejor persona, justamente en una que no se abandona y no abandona.

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Hernán Hernández

Doctor en Educación. Jefe de la cátedra de Psicología. Coach Neurolinguistico. Conferencista Internacional. Motivador. Radio & TV Host.

Instagram / Twitter:  @hernanjhernandez

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