Convivencia intergeneracional en las organizaciones

Por: Lorena Castro Jaén

En la dinámica organizacional se presenta el escenario de la convivencia entre colaboradores pertenecientes a distintos grupos etarios. Jóvenes con poca o ninguna experiencia; profesionales transitando la ruta de aprendizajes y capitalizando conocimientos y otros, con dilatada trayectoria y en quienes suele descansar la autoridad propia de los cargos de responsabilidad. Esta realidad que en ocasiones se traduce en escenarios de conflicto puede convertirse en una valiosa oportunidad no solo para quienes conviven en los espacios laborales sino para la misma organización.

Sin embargo lo anterior, para que la dinámica de nuevas ideas sumada a la experticia que proviene de la experiencia, se convierta en una fortaleza organizacional, tiene como condicionante que la comunicación y sobre todo la escucha activa, sea una práctica que valide a los unos y a los otros más allá de las formalidades propias de la estructura organizacional.

En otras palabras, el reconocer como un valor que todos, sin distingo de rango, tienen mucho que aportar, supone generar los espacios para que las oportunidades de mejora fluyan y se conviertan en prácticas cotidianas.

Dos mundos, dos fuentes de riqueza

En la medida que avanza la tecnología y las fronteras desaparecen producto de la globalización, la dinámica mundo impone nuevas formas. Basta con reconocer el impacto que las redes sociales tienen en la velocidad con que, en solo instantes, un evento que acontece al otro lado del globo terráqueo es conocido por quienes cuenten con aplicaciones en sus celulares que les permitan tener acceso a la información. De la misma forma, los procesos en la gestión de recursos humanos se ven impactados por estos valiosos recursos que dinamizan la comunicación. Como ejemplo de ello, para llevar a cabo una entrevista a un candidato que se encuentra más allá de las fronteras, una conexión vía Skype permite llevar a cabo el proceso sin necesidad de la presencia física de los involucrados.

Estas formas que ya permean el mundo laboral significa para los mayores en edad un esfuerzo para adaptarse y con ello reconocer la necesidad de asumirlas como prácticas que se imponen sustituyendo a las tradicionales, lo que puede tener como implícito la resistencia natural al cambio. Como contraparte, los más jóvenes lo asumen como una realidad que caracteriza la manera cómo perciben el mundo. Este escenario sin duda confronta a las partes y supone la necesidad de generar esos espacios para el encuentro de las ideas. Se trata por tanto, de identificar el valor que deriva de la diversidad y convertirlo en un fortaleza organizacional en un mundo caracterizado por la velocidad y la capacidad de adaptación.

¡Hasta un próximo encuentro!

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Lorena Castro Jaén es facilitadora y consultora en el área de recursos humanos y gerencia.

Twitter e Instagram: @gerenciaenpositivo

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