Convertirse en comensal en una obra de Bruegel es posible ahora en el Atomium

Ser uno de los comensales que toman sopa y beben vino en torno a una mesa en “La boda campesina”, obra de Pieter Bruegel el Viejo, es posible desde el pasado miércoles en una exposición en el Atomium de Bruselas que permite descubrir de manera interactiva el mundo del visionario pintor fallecido hace 450 años.

“Bruegel, una experiencia poética” ofrece una primera toma de contacto con este pintor flamenco del Renacimiento, maestro del paisaje y que retrató como nadie las costumbres de la época.

Para Bélgica, explica a Efe Arnaud Bozzini, director de exposiciones en el Atomium, Bruegel el Viejo es “una figura fundamental que ilustra a través de sus pinturas el ambiente en el que vivía. Por sus técnicas, aún hoy se ve, ha marcado definitivamente la historia del arte del Renacimiento”.

La muestra, dirigida al público de “todas las edades” que visita el emblemático edificio, no exhibe originales sino reproducciones y proyecciones de las obras, ya que el Atomium “no es un museo, no se dan las condiciones de conservación. Lo que queremos es ofrecer las claves de comprensión” de “uno de los grandes maestros de la pintura”, añade Bozzini.

¿Por qué se ha elegido un edificio de 1958 para acoger a un pintor del Renacimiento?. Según Bozzini la respuesta es la “belgitude”, un concepto que se podría definir como la “esencia” o “identidad cultural” belga, que el célebre edificio está “explorando” y que le ha llevado a programar recientemente exposiciones del pintor surrealista belga Renne Magritte o la antigua aerolínea Sabena.

La muestra de Bruegel, que se prolongará hasta el 13 de septiembre del próximo año, incluye instalaciones que permiten una “inmersión” en algunas de sus obras, que en su mayoría fueron plasmadas sobre tablas de roble muy finas.

Repartida en dos alturas, en la planta inferior la exposición pone en escena cinco pinturas de la serie “Las seis estaciones” a través de una escenografía tridimensional que invita a dar un paseo por los característicos paisajes “bruguelianos”, plagados de detalles.

La segunda planta se centra en la personalidad del artista flamenco, cuya vida está rodeada de misterio y suposiciones.

El elemento más sorprendente en esa sala es una mesa de madera con dos bancos a cada lado colocada junto a “La boda campesina”, que recrea con exactitud la que figura en la pintura, incluidos los platos y alimentos que comen los comensales y que se convertirá, sin duda, en el lugar donde hacerse un selfi.

Nacido en Bruselas sobre 1520, Bruegel se estableció en el barrio de Marolles -donde realizó la mayoría de sus obras- aunque también residió un tiempo en Amberes.

Poco se sabe de los años de formación del artista, que comenzó a pintar en los últimos 15 años de sus vida y dejó apenas unas 40 pinturas.

Su obra recibió la influencia del mundo onírico de El Bosco, aunque él supo “desmarcarse” de su modelo, como se puede comprobar en “La caída de los ángeles rebeldes”, reproducida en la muestra, donde incluyó animales del “nuevo mundo” recién descubierto y desconocidos para El Bosco, que había muerto medio siglo antes.

La exposición descubre además una faceta del pintor desconocida hasta ahora: que de joven fue diseñador de grabados.

Además, incide en su fascinación por la naturaleza, la humanidad y el humor y en su afán por recrear las costumbres populares, como en “Juegos de niños”, una obra que permite descubrir que hace más de 450 años ya se jugaba al potro, al escondite o a la sillita de la reina.

Con motivo del 450 aniversario de la muerte de Bruegel, se han organizado en Bélgica numerosas exposiciones y actividades para celebrar la grandeza de ese artista, incluido un recorrido de arte urbano en pleno centro de Bruselas que transforma las pinceladas del pintor holandés Pieter Brueghel el Viejo en creativos diseños concebidos a golpe de spray.

 

Fuente: EFE Noticias

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