Cómo reducir el riesgo cardíaco con una dieta basada en plantas

Las dietas basadas en plantas se están volviendo más populares, pero los beneficios para la salud de este patrón nutricional pueden depender en gran medida de los alimentos específicos consumidos.

El hecho de que se trata de una dieta “verde” no la vuelve saludable en sí misma.

Un estudio presentado en la Sesión Científica Anual del American College of Cardiology sugiere que las personas que siguen una dieta basada en plantas que con frecuencia consumen alimentos menos saludables como dulces, granos refinados y jugos no ayudan a bajar el riesgo cardíaco en comparación con aquellos que tienen una dieta omnívora (es decir, que comen de todo).

Qué es una dieta basada en plantas

La dieta basada en plantas se basa en alimentos de origen vegetal  y no incluye ingredientes de origen animal como carne, leche, huevos o miel.

Pero, a diferencia de la dieta vegetariana, las personas que adhieren a una dieta basada en plantas pueden incorporar algún alimento de origen animal, incluso cada día.

Si bien es una dieta muy saludable, al parecer por sí sola no es suficiente para prevenir la enfermedad cardiovascular.

Resultados

“Viendo los resultados, parece que simplemente seguir una dieta basada en plantas no es suficiente para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular”, dijo Demosthenes Panagiotakos, profesor de bioestadística y epidemiología en la Universidad Harokopio de Atenas, Grecia, y autor principal del estudio en un comunicado de prensa.

“También es importante centrarse en grupos de alimentos específicos y saludables basados ​​en plantas para ver un beneficio en términos de reducción de enfermedades cardiovasculares”.

Los investigadores rastrearon el comportamiento alimentario y el desarrollo de enfermedades cardíacas entre más de 2,000 adultos griegos durante un período de 10 años, a partir de 2002.

Se pidió a los participantes que completaran una encuesta detallada de alimentos al momento de la inscripción, después de cinco años y después de 10 años.

Al final del período de estudio, los investigadores analizaron la relación entre la dieta y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares utilizando un índice dietético que dividió a los participantes en tres grupos según el número de alimentos de origen animal (que incluía carnes y productos derivados de animales como huevos y lácteos) que consumían por día.

En general, los hombres que comieron menos alimentos de origen animal tuvieron un 25% menos de probabilidades de desarrollar enfermedades del corazón, en comparación con los que habían consumido más alimentos de origen animal.

La misma tendencia general se observó en las mujeres, pero la relación fue menos fuerte, con una reducción general del riesgo de alrededor del 11% entre las que habían comido menor cantidad de alimentos de origen animal.

Aunque la diferencia en el riesgo de enfermedad cardiovascular fue significativa entre estos grupos, la diferencia general en el consumo de alimentos de origen animal fue relativamente pequeña.

Los que siguieron una dieta más basada en plantas consumieron, en promedio, tres alimentos de origen animal diariamente, mientras que los que siguieron una dieta menos basada en plantas consumieron cinco.

“Estos hallazgos resaltan que incluso una pequeña reducción en el consumo diario de productos de origen animal, principalmente los alimentos menos saludables, como los productos cárnicos procesados, acompañados de un aumento en los alimentos saludables de origen vegetal pueden contribuir a una mejor salud cardiovascular”, explicó Panagiotakos.

Centrándose en los participantes que siguieron una dieta más basada en plantas, los investigadores luego clasificaron la dieta de cada participante como saludable (las que reflejaron un mayor consumo de frutas, verduras, granos integrales, nueces, legumbres, aceites y té o café) o insalubre (que refleja un mayor consumo de jugos, bebidas azucaradas, granos refinados, papas y dulces).

Solo los participantes que siguieron una dieta saludable basada en plantas tuvieron una reducción significativa en el riesgo cardiovascular en comparación con los que comieron más productos de origen animal.

“En el futuro, creo que será útil si las pautas de prevención de enfermedades cardiovasculares ofrecen sugerencias nutricionales más claras y específicas, en términos de los tipos de alimentos que se recomiendan y las porciones que deben consumirse”, finalizó Panagiotakos.

 

Fuente: HolaDoctor.com

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