Capitalismo ¿sostenible o sustentable?

Por: José Rafael Zanoni

El impacto de la cuarentena sobre la economía produjo una parálisis de la misma. Evidenció la necesidad de enfrentar con rapidez los graves problemas que aquejan al capitalismo; sobre los cuales existen numerosas opiniones, resoluciones de organismos internacionales, conclusiones de grandes eventos como el Foro de Davos; La Conferencia sobre Cambio Climático de París; Las Metas del Milenium y una cantidad de informes de universidades y de organismos multilaterales; lo que permita encontrar allí las bases para formular un programa que a la vez presente soluciones al agravamiento de la economía producida por la cuarentena; que esté vinculado a unas estrategias de mediano y largo plazo, que ofrezca con exactitud y veracidad planes y proyectos para salvar al capitalismo del capitalismo.

Intentaremos en este análisis formular algunas líneas y tendencias que contribuyan a este propósito. El capitalismo es en la actualidad el sistema de producción de bienes y servicios más generalizado en el mundo, aunque sus niveles de desarrollo son diferentes en cada país; pero los problemas son comunes, lo que hace posible encontrar una solución global que se aplique de acuerdo a las realidades existentes.

Siendo la economía de los EEUU la más grande y poderosa del capitalismo actual, será también el motor para resolver los problemas que se han originado por la cuarentena, tales como: el desempleo; quiebra de numerosas empresas; impacto en el poder adquisitivo y calidad de vida y la profundización de los focos de miseria que afectan a la economía americana.

Para atender esos problemas el gobierno de Trump ha implementado un conjunto de medidas como la emisión de nueve billones de dólares para subsidiar el desempleo y evitar la quiebra masiva de pequeños negocios; sin embargo, a juicio del Presidente de la Reserva Federal esta emisión es insuficiente y habrá que emitir una nueva; también se han dictado medidas sobre los créditos hipotecarios, los préstamos y se han congelado los intereses de algunas deudas de países menos desarrollados. El Presidente Trump ha insistido en unas indemnizaciones rápidas y efectivas para que haya una masiva incorporación al trabajo y un aumento de la producción; aunque según algunos analistas, lo clave para relanzar rápidamente la economía es desbloquear las actividades de la industria automotriz y aeronáutica y de otros grandes centros industriales. Hay que considerar también, que el hecho de que la economía sea global, la participación de la República Popular China, que se ha adherido al capitalismo y que no presenta la gravedad de los impactos económicos que ha sufrido occidente, está en mejores condiciones de adelantar un plan global de ayuda.

Es importante determinar la prioridad de los problemas actuales para así vincularlos a una estrategia general.

Desde este punto de vista resulta de imperiosa necesidad enfrentar los siguientes aspectos:

– El cambio climático y el calentamiento global.
– La modificación de la base energética de la sociedad.
– La aceleración del uso de todos los avances tecnológicos planteados por la llamada cuarta revolución industrial y que atañen al uso de tecnologías de alto nivel como la inteligencia artificial, la robótica, la cibernética, que podrían elevar la productividad y generar procesos muy rápidos para alcanzar niveles de producción que satisfagan las necesidades crecientes de las poblaciones.
– Es imperioso un plan de inversiones tanto de los organismos multilaterales como de las grandes trasnacionales especialmente las multinacionales petroleras, que permitan que los países menos desarrollados puedan tener infraestructuras adecuadas para el transporte, servicios sanitarios y servicios públicos eficientes. Esto puede lograrse mediante acuerdos con los gobiernos y el sector privado de esos países.

Un programa de este tipo produciría un incremento del empleo, un incremento de la capacidad adquisitiva, mejores condiciones de vida y de habitabilidad.
Al lado de esto es urgente un programa educativo para la capacitación de la mano de obra, de manera que pueda rápidamente será utilizada en el uso de las nuevas tecnologías que regirán los procesos de producción.

Adelantar con éxito estos planes requiere de un gran consenso en el cual participen todos los actores de la economía a fin de que los esfuerzos sean dirigidos y concentrados en la misma dirección.

No creemos que esto será un proceso fácil sino por el contrario, será difícil y seguramente conflictivo, pero no avanzar en este camino sería peor y originaría una situación que puede conducir a catástrofes ambientales, económicas y sociales en todo el planeta como consecuencia del hambre y la miseria.

Este consenso es posible crearlo porque no se trata de sustituir al régimen capitalista sino hacerlo más sostenible o sustentable. Todo esto puede facilitarse porque a pesar de que las grandes multinacionales nunca han visto con agrado este tipo de planes, ahora podrían valorar el hecho de que el progreso de la sociedad los beneficia también a ellos; seguramente esto podría estar apoyado porque en la actualidad las grandes corporaciones están dirigidas por gerentes y propietarios de alta formación académica y universitaria que podrían inclinar la balanza a considerar que es más beneficioso en el mediano y largo plazo, repartir mejor los beneficios de la economía disminuyendo las desigualdades y obtener y mantener así sus propias ganancias.

La oportunidad que tiene la humanidad es actuar en esta dirección porque la paz predomina en todo el universo; lo que permite poner a un lado la sentencia de Marx “que la violencia es la partera de la historia”.

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José Rafael Zanoni
Doctor en hidrocarburos, Miembro de número de la Academia de Ciencias Económicas de Venezuela.

E-mail: zanoni_jr@hotmail.com

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