Brilla tu luz

Por: Audrey León

Conéctate con tu luz interior y permite que ilumine a otros.

A pesar de que éste es el último camino del Proyecto Cielo, puedes lograrlo de forma impredecible y en cualquier momento.

A menudo descubres tu luz reconociéndola en otros. Cada uno tiene un lugar sagrado dentro de sí mismo. El reconocimiento de tu luz interior así como la revelación de tu espacio sagrado puede considerarse tanto como un acto espiritual como un proceso de desarrollo y expresión de uno mismo. Una vez que lo logras puedes ver tu vida de una forma diferente. En este camino vas más allá de tu mente hacia una experiencia directa con tu Ser espiritual.

Cuando niños, experimentamos nuestro espacio sagrado frecuentemente. En la medida en que vamos creciendo, tendemos a restarle importancia, pensando que es un lugar de fantasía. Tener un despertar espiritual significa regresar a ese mismo espacio.

Cada quien puede experimentar su espacio sagrado de una forma muy particular. Puedes hacerlo escuchando música, yendo a una iglesia o templo, viendo a los ojos de un bebé, contemplando un atardecer, haciendo ejercicios, lavando los platos e incluso teniendo un orgasmo.

La luz del espíritu vive en ti y puedes reconocerla en cualquier momento, tú no puedes controlar esa experiencia, únicamente puedes prepararte para ello. Más allá de todas las percepciones externas, así como de tu cuerpo, tus emociones y mente, tú eres un ser espiritual, un canal para la luz divina. Y cuando la conexión divina se revela en una experiencia real, tu ego desaparece y un sentido de admiración te sobrecoge. El milagro de la creación vive dentro de ti y te ha tocado.

Una vez que reconoces tu espacio sagrado, es allí a donde vuelves cada vez que necesitas centrarte o recargarte. El espacio sagrado no tiene que ser un lugar físico.

Yo regreso a mi espacio sagrado a través de la respiración. Cada vez que siento que me estoy alejando de mi centro, o tengo que tomar decisiones importantes o siento miedo, es allí donde voy, es allí donde busco las respuestas y es allí donde las encuentro. Yo digo que si le doy un lugar en mi cuerpo, no es otro sino mi corazón. Y todo lo que encuentro allí está bendecido.

Una vez que te conectas con tu espacio sagrado es inevitable no irradiar tu luz. Es allí donde reconoces tu verdadera esencia. Esto te permite desarrollar tu confianza y conectarte con los milagros que ocurren en cada momento.

La trampa de este camino es la arrogancia espiritual, creer que eres superior a los demás. La luz no te eleva por encima de los demás. Esta te recuerda que todos somos Uno. La luz también te permite ver tu propia sombra, el lado oscuro que buscamos superar. Se humilde en la luz.

Sentir que llevas una luz exclusiva dentro de ti te separa de la humanidad, lo cual te excluye de conexiones que son vitales para tu propio desarrollo. La razón para que reconozcas la luz en otros es simplemente porque tú creces en el proceso. Cuando ves a los demás en la oscuridad de sus sombras, eliges vivir en la oscuridad con ellos. Por otro lado, cuando ves más allá de la sombra y notas la luz que prevalece sobre la sombra, entonces vives en la luz de ese ser y, al ver la luz en el otro, se expande la tuya.

Una vez que te has conectado con tu propio espacio sagrado, es importante que extiendas tu experiencia a otros, viendo y sintiendo sus propios seres bañados en la misma luz.

Reconoce que todos los seres humanos estamos hechos de la misma esencia y Dios reside en todos.

Todos nosotros somos expresiones de Una Luz y Un Amor.

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Audrey León es facilitadora de procesos de transformación personal.

Instagram: @alasdelalmaoficial

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