Batallas por el poder (segunda parte)

Por: Lorena Castro Jaén

En nuestra entrega anterior abordamos a grandes rasgos una realidad que se presenta en las organizaciones cuando el deseo por detentar el poder lleva a algunos líderes a actuar de manera poco favorable en aras al logro del gran objetivo en una organización. Asi entonces, al buscar demeritar los esfuerzos y propuestas de mejora de los pares, no solo se genera un desgaste innecesario producto de discusiones que poco valor agregan, sino que se restan las energías necesarias que son requeridas para alinear los esfuerzos con miras a lograr la misión organizacional.

Una de las razones que propicia tales comportamientos puede tener su origen en la necesidad de demostrar mayor valía ante sus pares a través de demostraciones de poder e influencia que terminan desdibujando el verdadero foco sobre el cual es necesario concentrar la sumatoria de esfuerzos de todos aquellos que ejercen cargos de responsabilidad.

Importa señalar que, propia de la dinámica de trabajo y de la responsabilidad que descansa en cada uno de estos líderes, los desencuentros pueden ser valiosas oportunidades para debates fructíferos, que terminen implicando lluvias de ideas en los que todos pueden aportar desde la perspectiva de sus propias áreas de conocimiento.

Quién lleva la batuta

Cual si se tratara de una orquesta, en tales escenarios debe existir un representante de la alta gerencia capaz de escuchar, analizar y poner en orden las ideas que se ponen de manifiesto. De lo contrario, el desgaste innecesario propio de las discusiones mal canalizadas puede enrarecer el clima de trabajo. Sin embargo, curiosamente, existen gerentes generales que creen que promoviendo situaciones de conflicto pueden evidenciarse las capacidades de su equipo gerencial. Esta actitud de jugar banco como quien disfruta de un duelo, puede implicar perder el control con las implicaciones que ello supone.

De tal consideración, luce necesario que el estilo de dirección que proviene de la alta gerencia, aliente la creatividad y generación de propuestas de mejora en el marco del respeto y la corresponsabilidad. Solo en un ambiente en el que la razón de la verdadera batalla signifique identificar al verdadero “enemigo” que se expresa en amenazas del entorno, se estará generando una cultura laboral que se traducirá en una fortaleza clave para librar las verdaderas batallas de mercados competitivos.

¡Hasta un próximo encuentro!

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Lorena Castro Jaén es facilitadora y consultora en el área de recursos humanos y gerencia.

Twitter e Instagram: @gerenciaenpositivo

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