Arqueólogos descubren nuevas líneas de Nazca en el desierto peruano

A veces la casualidad provoca increíbles hallazgos, como el que se ha producido en el desierto peruano.

En diciembre de 2014, el grupo ecologista Greenpeace organizó una protesta a escasos metros del famoso “colibrí” de Nazca, dañando el área. Tras el escándalo, Perú recibió una subvención de EEUU para reparar de algún modo el daño contratando un equipo de restauración.

Ese equipo está liderado ahora por Johny Isla, quien trabaja con el ministerio de cultura del país andino, encargado del estudio y preservación de las misteriosas Líneas de Nazca.

Vista aérea del Condor de las líneas de Nazca a unos 435 km de Lima el 11 de diciembre de 2014 (AFP/Archivos | Martin Bernetti)

Isla y otros arqueólogos peruanos, usando drones, han descubierto más de 50 nuevos ejemplos de Líneas de Nazca en la provincia adyacente de Palpa, trazados sobre la superficie de la tierra en líneas casi demasiado finas para ser detectadas por el ojo humano.

Además, los arqueólogos inspeccionaron geoglifos localmente conocidos con drones por primera vez, trazándolos en mapas con detalles nunca antes vistos.

Algunas de las líneas recién descubiertas pertenecen a la cultura Nazca, que dominó el área desde el 200 hasta el 700 DC. Sin embargo, los arqueólogos sospechan que las culturas anteriores de Paracas y Topará tallaron entre 500 AC. y 200 AD muchas de las imágenes recién descubiertas.

A diferencia de las icónicas líneas de Nazca, la mayoría visibles desde arriba, los antiguos glifos de Paracas fueron colocados en las laderas, haciéndolos visibles desde abajo. Las dos culturas también usaron temas artísticos: las líneas de Nazca a menudo consisten en líneas o polígonos, pero muchas de las nuevas figuras de Paracas representan a los humanos.

El “colibrí”, una de las figuras del conjunto de geoglifos de la cultura Nasca, en el sur de Perú, en una vista aérea realizada el 26 de agosto de 2005 (AFP/Archivos | Jaime Razuri)

“La mayoría de estas figuras son guerreros”, dice el arqueólogo peruano Luis Jaime Castillo Butters, co-descubridor de los nuevos glifos. “Estos podían ser vistos desde cierta distancia, por lo que la gente los había visto, pero con el tiempo, fueron completamente borrados”.

Los arqueólogos trabajaron junto a Sarah Parcak, fundadora de la iniciativa GlobalXplorer, que capacita a científicos ciudadanos para analizar imágenes satelitales de sitios arqueológicos y signos de saqueo. El primer proyecto de la plataforma invitó a voluntarios a observar fotos satelitales de Perú.

Una vez que los voluntarios de GlobalXplorer marcaron objetivos en los datos satelitales que podrían ser posibles sitios arqueológicos o casos de saqueo, Parcak entregó las ubicaciones a los arqueólogos peruanos. Con el apoyo de la Iniciativa de Preservación Sostenible, Castillo y tres de sus estudiantes se embarcaron en una expedición de verificación en el terreno financiada por la National Geographic Society.

 

Fuente: es-us.noticias.yahoo.com

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