Anhelos de Libertad

Por: Ana Elena Santanach

Hay un evento extraordinario en la historia del origen del pueblo judío, el cual fue esclavo en Egipto por más de 400 años. De acuerdo a lo que padecían, estaban destinados a desaparecer, pero “…mientras más los oprimían, más se multiplicaban” (Éxodo 1:12 Biblia). Personalmente lo entiendo como “Entre más escasez pasaban, entre más persecución vivían, entre menos comida y medicamentos tenían, y más hambre y enfermedad sufrían, más fuertes se volvían”.

Al ver las noticias de los recientes acontecimientos en Venezuela posiblemente no comprendamos cómo la debilidad y el desgaste que han provocan las luchas diarias que enfrenta esta nación por la libertad, por los derechos básicos y por el respeto a la vida, puedan potenciar la fuerza, la valentía y el coraje de sus ciudadanos. Para mí no hay palabras para describir lo que ahí se vive, pero sí formular algunas explicaciones por la cual resisten:

-El sufrimiento, al igual que la esperanza y la fe tiende a unir. Literalmente y como se ha presenciado en imágenes de los noticieros, todos se volvieron una gran familia. El dolor de una madre por el alimento de su hijo es acompañado por el dolor de un médico por atender un paciente moribundo y proporcionarle la medicina para que se salve. Han demostrado como ejemplo al mundo que pueden ser ‘un solo corazón´.

-La sensible respuesta (quizá un poco atrasada) de naciones alrededor del mundo. En ésta ocasión el mundo no quedó “tan” mudo. Dios ha empujado a líderes políticos que levanten sus miradas y se hagan presente, como amigos. Han dado la cara. Han tomado riesgos. Han hecho la diferencia dando un paso hacia el lado de la verdad y la justicia, como realmente deben hacer, superando el ‘efecto espectador’.

-Ha habido un sentir externo: Estamos todos juntos en esto. Unidos. Ha habido respuesta y denuncias. Gritos de indignación y protesta. Lo que le pasa a mi vecino me puede pasar a mí. Un poderoso recordatorio de cuán conectados estamos como pueblos del continente y del mundo.

-Por la esperanza de los que están en el exilio. En un atemorizante y frío exilio, pero pronto, muy pronto retornarán a sus casas, aunque tome un poquito de tiempo más, al corazón de sus familias y al alma de su nación que tanto necesitan y que tanto los necesita. Por la fe de los que luchan desde afuera, que entiende que regresar a una Venezuela libre y próspera se ve como una alta posibilidad, porque volver a la “esclavitud” no es una opción válida.

Es por eso que hago un llamado a todos, incluyéndome a mi, a la oración por nuestros pueblos, y a la sabiduría para escoger bien a los gobernantes, no solo para asegurar nuestra supervivencia física y material, sino, también la de los valores y principios dados por Dios con los que se deben dirigir una nación, previniendo que escojamos un faraón opresor. “Cuando los rectos gobiernan el pueblo se alegra, pero cuando los tiranos están en el poder, el pueblo gime” (Proverbio bíblico 29:2).

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Ana Elena Santanach es Conferencista

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